martes, 29 de diciembre de 2015

Capítulo 29 - Distancias

Estamos cerca de acabar el año, y he decidido dejarme llevar y escribir sobre las distancias. Este año vuelvo a pasar estas fiestas lejos de mi hogar y quería despedirme de este año 2015 sacando fuera unos pocos pensamientos. Que paséis una buena Nochevieja y que tengáis una gran entrada de año... A mi me tocará saltar olas en vez de comer uvas. Hay que ver siempre el lado positivo ;)


    ¿Qué son las distancias? ¿Es el espacio físico que separa a las personas? Pero ¿que hay de aquellas personas que están físicamente al lado una de otra pero ni siquiera se miran? Tal vez el concepto de distancia sea algo mucho más complejo y complicado de explicar, es algo que se siente y que se puede notar cuando se te hace un nudo en la garganta, sientes una presión en el pecho, tienes ganas de gritar pero lo único que puedes hacer es llorar. Es algo que se puede sentir incluso cuando no te has movido de tu hogar. Pero muchos hemos tenido que mudarnos a otro lugar en busca de un futuro mejor. Y...¿cuántas lágrimas habremos derramado en la soledad de una habitación que nos separa kilómetros de distancia de nuestra gente? ¿y cuántas nos quedarán aún por derramar? Estamos en una constante lucha por una vida mejor, por sobrevivir en un mundo de locura, un mundo en el que cada vez miramos más a las pantallas. 
    Echamos en falta a nuestros seres queridos. Antes no le dábamos importancia a los pequeños detalles, y ahora, deseamos estar rodeados de aquellas pequeñas cosas que nos hacían sentir bien y felices y que en aquel momento no le dimos la más mínima importancia. Ahora, en la lejanía, recordamos aquellas veces en las que fuimos todos juntos a cenar por ahí, o aquel día en el que ir de cañas se alargó hasta la madrugada, o aquella tarde de juegos de mesa, refrescos y patatas fritas, y así podría ir contando decenas de situaciones más. Pero muchos de nosotros tuvimos que irnos de nuestro hogar, lejos de nuestra familia, de nuestros amigos, en definitiva...de nuestra gente que hacía que nuestro lugar donde vivíamos fuera especial. Ahora vivimos con nuestra difícil decisión. Van pasando los días, meses, encontramos a gente como nosotros, fuera de su hogar. Nos miramos y nos damos cuenta de lo difícil que es esta situación, pero sonreímos y nos alegramos de que al menos, todo vaya bien. Nos aferramos a las muestras de buena voluntad de las personas con las que nos vamos encontrando, parece insignificante, pero es lo que nos hace seguir adelante. 

Deja atrás las luces de la ciudad y camina hacia la noche

    Caminamos por calles desconocidas que pronto vamos conociendo hasta el más mínimo detalle de ellas, sabemos por donde tenemos que ir y cuales son las que hay que evitar, y otras, dependiendo de las circunstancias, podremos ir alguna vez por ellas. Parece absurdo, nos vemos rodeados de docenas de personas al día y aún así nos sentimos solos, y este sentimiento puede pasar alguna vez incluso si no te has marchado nunca de tu hogar, así parece que es el mundo. Intentamos construir poco a poco nuestro camino en el nuevo lugar donde estamos, día tras día vamos poniendo una baldosa más que nos hace seguir caminando. Puede que algunas se rompan y tengamos que volver atrás a repararlas y si hace falta pedimos ayuda a nuestros seres queridos, que desde la distancia vemos como nos echan una mano aunque no podamos volver atrás para darle un fuerte abrazo. 
    Un abrazo. ¿Cuántos abrazos habremos dado en la lejanía? ¿y cuántos no habremos dado estando al lado? Ahora abrazar es algo que deseamos constantemente, porque un abrazo es simplemente perfecto. Y pensamos en nuestros seres queridos, en todos los momentos que no podemos estar con ellos. Y me refiero físicamente, porque aunque no nos veamos sabemos que estamos juntos de corazón, como ya se dijo una vez "sólo con el corazón se puede ver bien, lo esencial es invisible a los ojos". Así que solo cabe seguir caminando y vivir el momento. Sabemos que es difícil para todos. Pero de nuevo me remitiré a otra frase conocida, aunque esta vez modificada para la ocasión: "Volveremos". Así que ir preparando vuestros abrazos y besos, porque los necesitaremos, todos los necesitaremos.


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